Dios el Padre y Jesucristo si existen
Cristianoblog No.9, 21 de Noviembre del 2007, Puebla, México.
Tema: ¡ Dios el Padre y Jesucristo ¡Si Existen!
¿Estas seguro de conocer como es Dios?
Parte I.
Fuente: Biblia de Jerusalén, Rev.1975, Bilbao España.
Biblia Reina Valera Rev.1960
La anterior afirmación, no solo es una simple manifestación de mi razonamiento, o por una conveniencia a mis intereses, o por una creencia inculcada por mis padres, o por una actitud extremista, fanática, fundamentalista y radical, o por la cultura del paÃs o la sociedad donde nacà y crecÃ.
El Dios en quien confió, no requiere de mi intervención, de mi ayuda, de mis alegatos acompañados de gritos y movimientos de brazos, o hasta el de inmolarme, para tratar de convencerte de su existencia.
Dios manifiesta su Poder, su intervención y Gobierno en todos los habitantes de este mundo, con o sin mi fe en él.
I. CaracterÃsticas principales de Dios Yahvé o Jehová y el Señor Jesucristo.
1. Dios él AltÃsimo gobierna (domina) el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da, y constituye (exalta) sobre él al más bajo (humilde) de los hombres. (Daniel 4.17 BRV y BdeJ)
A. Dios tuvo que tratar con mucha dureza a Nabucodonosor, rey de Babilonia que reino durante el 605 al 562 a.C., pues su corazón se exalto, al creer que con la fuerza de su poder militar, habÃa construido el primer imperio hasta ahora conocido, que dominaba en varios reinos y ciudades de todo el medio oriente, incluyendo Egipto, Filistea y Siria.
Dios se manifestó a él, en diferentes ocasiones para convencerlo y a pesar de que él reconocÃa que solo un Dios Santo podrÃa obrar dichas señales, se empecinaba en sus ideas y actitudes.
Nota : Daniel pertenecÃa al pueblo de Dios y fue deportado a Babilonia junto con Sadrac Mesac y Abed-nego, Nabucodonosor no conocÃa a Yahvé o Jehová Dios nuestro.
a) Interpretación del sueño de Nabucodonosor. (Daniel 2.2-11) Ningún mago, astrólogo, encantador y adivino, pudo revelar interpretar el sueño que habÃa tenido el rey. Hasta la intervención del profeta Daniel, (19) él cual oro al Dios del cielo y Dios le revelo el asunto en visión (20-23) Daniel agradeció, alabo y exalto a Dios (24-25 ), Después fue ante el capitán de la guardia y este le llevo ante el rey. (26) Pregunto el rey a Daniel ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su interpretación? (27-28) Daniel respondió diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él hecho saber al rey lo que ha de acontecer en los postreros dÃas. He aquà tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:
Después de la revelación e interpretación del sueño, (Daniel 2.47), el rey Nabucodonosor habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.
b) Rescatados del horno de fuego. (Daniel 3.1-7), Él rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en llano de Dura, en la provincia de Babilonia. Convoco a todos los están en eminencia, para que viniesen a la dedicación de la estatua. Y también se pregonaba lo mismo a todos los pueblos, naciones y lenguas.
(8-12) Pero Sadrac, Mesac y Abed-nego, compañeros de Daniel, no obedecieron la orden y fueron acusados maliciosamente, (13) Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traÃdos estos varones delante del rey. (14) Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? (16) Sadrac, Mesac y Abed-nego, respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. (17) He aquà nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. (18) Y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.
(19) Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. (20) Y mandó a hombres muy vigorosos que tenÃa en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. (21) Fueron, pues, atados estos hombres, con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y arrojados al horno de fuego ardiendo. (22) Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habÃan alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
(Daniel 3.24) Entonces el rey Nabucodonosor estupefacto, se levantó a toda prisa y pregunto a sus consejeros: ¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados? Respondieron ellos al rey: Es verdad, oh rey. (25) Dijo el rey: Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno, y el cuarto tiene aspecto de un hijo de los dioses. (26) Y Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiendo y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, Siervos del Dios AltÃsimo, salid y venid aquÃ. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego, salieron en medio del fuego. (27) Los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se reunieron para ver a estos hombres: el fuego no habÃa tenido ningún poder alguno sobre sus cuerpos, los cabellos de su cabeza no están chamuscados, sus mantos no se habÃan alterado, y ni el olor del fuego se les habÃa pegado.
(Daniel 3.28) Nabucodonosor exclamó: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios. (29) Y yo promulgo este edicto: Pueblos, naciones y lenguas, todo aquel que hable blasfemia del Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, será cortado en pedazos y su casa será reducida a escombros, porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.
c) La locura de Nabucodonosor. (Daniel 4.1) Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada (2) Convienen que yo declare las señales y milagros que el Dios AltÃsimo ha hecho conmigo. (3) ¡Cuan grandes son sus señales, y cuan potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno y su señorÃo de generación en generación.
Volvió el rey a tener un sueño y llamo a Daniel para que se lo interpretase, Daniel interpretó el sueño y le aconsejó: (Daniel 4.27) Por tanto oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordia para con los oprimidos, pues tal vez será una prolongación de tu tranquilidad.
Y como el rey no escucho el consejo, sus actitudes, ideas, convicciones y razonamientos, lo llevaron a seguir siendo el mismo, soberbio, arrogante, prepotente, malediciente, confiando en sus riquezas y poder. Por lo cual Dios decreto que se cumpliera el sueño que Nabucodonosor habÃa tenido.
(Daniel 4.28) Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor, (29) Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, (30) habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? (31) Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; (32 ) y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el AltÃsimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.
(Daniel 4.34) Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al AltÃsimo, y alabé y glorifique al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. (35) Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
(Daniel 4.36) En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mÃ, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
(Daniel 4.37) Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; él puede humillar a los que andan con soberbia.
B. En este ejemplo Dios, retarda su juicio en contra de los impÃos (pues Dios es misericordioso y desea que todos se arrepientan, cuando aún existe la oportunidad y si se endurecen perecen por su propia decisiones) y por otra parte a su pueblo a los que creemos en Dios, él espera que nos mantengamos firmes en la fe, a pesar de las adversidades tan fuertes, pues dice el Señor Jesucristo en Mateo 24.13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
AntÃoco IV EpÃfanes, rey de la dinastÃa Seléucida, gobernó parte del medio oriente durante los años 175 al 164 a.C. En el Libro 1o de Macabeos (1.10 ), se describe todo lo que realizó este impÃo . derroto a Tolomeo VI, rey de Egipto ( 16-19 ).
Invadió, sometió, arraso, incendió y saqueo Jerusalén y se apropió de los tesoros del santuario del templo, que quedó desolado como un desierto, profanado por gentiles, vino a ser Jerusalén habitación de extranjeros, extraña para los que en ella nacieron, sus fiestas convertidas en duelo, sus sábados en irrisión, su honor en despreció. Su gloria se convirtió en deshonor, su grandeza se volvió aflicción y de libre que era a pasado a ser esclava. ( 20-40 ).
Prohibió el judaÃsmo e incito a abandonar las costumbres santas, seguir costumbres extrañas, suprimir los cultos, profanar sábados y fiestas solemnes, que olvidaran la Ley, y el que no obrara conforme a la orden del rey, morirÃa. Obligando al pueblo de Dios ocultarse, ( 41-53 ).
Coloco sus dioses griegos, en el altar del templo de Jerusalén ( 54 ) .
( 55 ) Al que encontraban con un ejemplar de la Alianza en su poder, o bien descubrÃan que observaba los preceptos de la Ley, la decisión del rey le condenaba a la muerte. ( 60 ) A las mujeres que hacÃan circuncidar a sus hijos, las llevaban a la muerte, conforme al edicto, ( 61 ) con sus criaturas colgadas al cuello. La misma suerte corrÃan sus familiares y los que habÃan efectuado la circuncisión.
( 62 ) Muchos en Israel se mantuvieron firmes y resistieron comer cosa impura. ( 63 ) Prefirieron morir antes que contaminarse con aquella comida y profanar la alianza santa; y murieron.
* Ejemplo de esto fue MatatÃas y sus hijos, Juan o Gaddi, Simón o TasÃ, Judas o Macabeo, Eleazar o Alvarán y Jonatán o Affús. ( Libro 1o de Macabeos 2.1-28 ), esto me recuerda a la época Cristera en México, de 1926 a 1929 .
( 64 ) Inmensa fue la Cólera que descargó sobre Israel.
hizo su voluntad, se ensorbeció y engrandeció sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses habló blasfemias, y prospero, hasta que el tiempo determinado se cumplió.
( Libro 2o de Macabeos 9.4 ) Arrebatado de furor, pensaba vengar en los judÃos la afrenta de los que le habÃan puesto en fuga, y por eso ordenó al conductor que hiciera avanzar el carro sin parar hasta el término del viaje. Pero ya el juicio del Cielo se cernÃa sobre él, pues habÃa hablado asà con orgullo: En cuanto llegue a Jerusalén, haré de la ciudad una fosa común de judÃos, ( 5 ) Pero el Señor Dios de Israel que todo lo ve, lo hirió con una llaga incurable e invisible: apenas pronunciada esta frase, se apoderó de sus entrañas un dolor irremediable, con agudos retorcijones internos, ( 6 ) Cosa totalmente justa para quien habÃa hecho sufrir las entrañas de otros con numerosas y desconocidas torturas ( 7 ) Pero él de ningún modo cesaba en su arrogancia; estaba lleno todavÃa de orgullo, respiraba el fuego de su furor contra los judÃos ………. ( 8 ) Él que poco antes pensaba dominar con su altivez de superhombre las olas del mar, y se imaginaba pesar en una balanza las cimas de la montañas, caÃdo por tierra, era luego transportado en una litera, mostrando a todos de forma manifiesta el poder de Dios, ( 9 ) hasta el punto que de los ojos del impÃo pululaban gusanos, caÃan a pedazos sus carnes, aun estando con vida, entre dolores y sufrimientos, y su infecto hedor apestaba todo el ejército ( 10 ) Al que poco antes creÃa tocar los astros del cielo, nadie podÃa ahora llevarlo por la insoportable repugnancia del hedor.
Referencia: Herodes murió de la misma forma, por no dar gloria a Dios. (Hechos 12.23)
AntÃoco EpÃfanes, antes de morir pudriéndose en vida, oro, suplico, y reconoció y prometió al Dios del cielo, muchos cambios en su vida y hacia el pueblo de Dios, pero su fin estaba determinado, pues habÃa hecho mucho mal al pueblo de Dios, los persiguió, los hirvió en aceite, (Capitulo 7), los martirizo con un sinfÃn de instrumentos, los sitio, les hizo pasar hambre, sed y diferentes penurias, los avergonzó, los humillo., los afrento, los hizo sufrir con una crueldad bestial, etc., etc., etc. (1 de Macabeos y 2 de Macabeos )
Y se cumplió lo dicho por Dios por medio del profeta IsaÃas en 45.23 Yo juro por mi nombre; de mi boca sale palabra verdadera y no será vana : Que ante mà se doblará toda rodilla y toda lengua jurará 24 diciendo: ¡Solo en Yahvé hay victoria y fuerza! Y el apostol Pablo nos dice en Filipenses 2.10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Nota : Seléucida proviene de Seleuco I Nicátor General Macedonio del ejercito de Alejandro Magno, nombrado sátrapa de Babilonia en el 321 a.C.
Esta etapa de la vida del pueblo de Israel, se parece a la nuestra, cuando sentimos, la adversidad, los golpes, el despojo, nuestros enemigos sonrÃen, se jactan y se burlan de nuestra desgracia. Y no vemos que Dios actué, nos auxilie y socorra.
Pero lo que desea Dios es que confiemos en él, lo dice en IsaÃas 25.4 Porque fuiste fortaleza para el débil (menesteroso), fortaleza para el pobre en su aprieto (aflicción), parapeto contra el temporal (refugio contra el turbión), sombra contra el calor; porque el aliento (Ãmpetu) de los déspotas (violentos) es como lluvia de invierno (turbión contra el muro). 5 Como calor en sequedal, humillaras el estrépito de los poderosos; como el calor a la sombra de una nube, marchitaras el renuevo de los déspotas (robustos).
Continuara …….
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